El telón cayó el 18 de octubre en el MGI Hall de Tailandia, y Filipinas se llevó la corona con Emma Tiglao, una modelo y presentadora de 24 años que desfiló con la gracia de una tormenta tropical. Pero mientras el público filipino celebra, el mundo del pageant susurra: "¿Otra vez MGI? ¿No bastaba con el escándalo de India?". Miss Grand International (MGI) no es solo un concurso; es un circo de luces cegadoras que oculta cadenas invisibles. En contraste con los "Big Four" –Miss Universe, Miss World, Miss International y Miss Earth–, que han evolucionado hacia plataformas de empoderamiento global, MGI se aferra a un modelo de los 50: belleza como mercancía, donde el glamour es solo el envoltorio de la explotación. Vamos a destapar el show.
De las Playas al Negocio Sucio: ¿Por Qué MGI es la Oveja Negra?
Imagina 1921: hoteleros de Atlantic City inventan Miss América para vender trajes de baño y extender el verano. Era crudo, machista, pero al menos honesto en su superficialidad. MGI, lanzado en 2013 por el controvertido empresario tailandés Nawat Itsaragrisil, tomó esa fórmula y la esterilizó en un laboratorio de lucro puro. Mientras los Big Four colaboran con la ONU y UNICEF para causas como el cambio climático (Miss Earth) o la salud mental (Miss Universe), MGI prioriza "la belleza con propósito... comercial". Sus candidatas no solo compiten por una corona; venden productos de sponsors dudosos –suplementos, ropa low-cost– en redes sociales, bajo presión de contratos que las convierten en influencers forzadas.
Los Big Four han democratizado el juego: Miss Universe abrió puertas a madres, divorciadas y activistas trans, con ganadoras como Sheynnis Palacios (Nicaragua 2023) impulsando campañas contra la violencia de género. MGI, en cambio, es un paywall disfrazado de "votos del público": cada clic cuesta dinero, favoreciendo a países con diásporas ricas como Filipinas o Tailandia. Es "democracia" para quien pueda pagarla, un lujo que deja a naciones como Kosovo o Guatemala en la cuneta.
El Escándalo de India: Cuando la Corona se Convierte en Cadena
El detonante moderno llegó en mayo de 2025, meses antes de la final. Rachel Gupta, la primera Miss Grand India (ganadora 2024), renunció en un video viral que sacudió el pageant world. Acusó a la organización de acoso, body shaming, condiciones precarias –habitaciones hacinadas, dietas de hambre– y promesas rotas de premios. "Son gente fría, solo les importan las apariencias y el dinero", denunció, revelando un sistema donde las reinas son "super edecanes desechables": úsalas para vender, y si protestan, quítales la corona. India rompió lazos con MGI, citando corrupción, y el eco resonó en la edición 2025: ¿quién querría una corona envenenada?
2025: Altura, Política y Trajes que Encienden Mechas
La final de este año fue un desfile de desastres. Emma Tiglao ganó, pero su corona vino envuelta en backlash: acusada de ser "DDS" (Diehard Duterte Supporter), vinculada al controvertido ex presidente filipino, lo que desató debates sobre sesgo político en un concurso que debería ser neutral. "¿Es MGI un premio a la lealtad política o a la belleza?", se preguntan críticos, recordando cómo el dueño Nawat –con lazos a la élite tailandesa– ha sido acusado de favoritismos. Luego, el caso Guatemala: Ana Sofía Lendl, carismática y elegante, brilló en trajes de baño y gala, pero Nawat la descartó en vivo por su "baja estatura". "Solo un centímetro menos que la ganadora", ironizó un influencer, desatando furia en redes: ¿Inclusión o eugenesia disfrazada? Fanáticos latinos la coronaron "reina moral", cuestionando estándares que ignoran talento por medidas corporales.
No paró ahí: Miss USA provocó revuelo con un traje cultural inspirado en la Estatua de la Libertad, tachado de "insensible" por aludir a migración forzada. La vietnamita Nguyen Thi Yen Nhi fue vapuleada por su inglés "pobre" y respuestas off-topic en la Q&A sobre estafas online –tema irónico para un concurso acusado de "estafar" sueños. Y un fail viral de una candidata pidiendo "beg your pardon?" en escena dejó al público mortificado, exponiendo la presión brutal sin red de seguridad.
Voces del Abismo: "Puedes Pagar, Pero No los Corazones"
Brikena Selmani, Miss Kosovo 2025, lo dijo todo post-final: "Puedes pagar para ganar, pero no puedes comprar los corazones del público, como yo lo hice". Sin sponsors ni experiencia, llegó con coraje puro y se fue como ícono de autenticidad, criticando el sistema de votos pagos que margina a las independientes. Su eco se une a Gupta y Lendl: MGI no busca reinas, sino productos vendibles.
¿Fin del Glamour Falso? Un Llamado a la Reflexión
Mientras los Big Four transforman coronas en catalizadores de cambio –piensa en Zozibini Tunzi (Miss Universe 2019) rompiendo barreras raciales–, MGI se estanca en el escándalo, priorizando buzz sobre bienestar.
Con 2026 en India (¿ironía post-Gupta?), urge un boicot: ¿seguimos alimentando esta fábrica de sueños rotos? Las candidatas merecen más que glamour; merecen poder real. Si MGI no cambia, que se quede en las sombras. ¿Y tú? ¿Apoyarías un #BoycottMGI? Comparte tu voz –porque en el pageant true, la corona más brillante es la que ilumina, no la que ciega.
